Hablemos de cine…
[Tweet «.@michihuerta «En la era de la abundancia los referentes cinematográficos se han empobrecido»»]
¿Tu hija tiene cinexin? No.
Pero tiene acceso a tu iPad. ¿Con este cambio, qué crees que se ha ganado y qué crees que se ha perdido? Resulta muy complicado. Creo que lo que sí ha cambiado es la experiencia comunitaria y ritual con respecto al consumo de las historias con imágenes. En mi infancia veía películas que emitía Televisión Española porque no había otra cosa, en casa, con mis abuelos y tíos y primos; que comportaba toda una unión comunitaria de la familia alrededor de un objeto que tenía una calidad ínfima, unos cuernos, y por el que se metían interferencias… eso, evidentemente ha cambiado. Ahora mi hija es capaz de decidir con las yemas de sus dedos qué contenidos ve en la aplicación para iPad de Clan TV. Ese aspecto ritualizado y compartido se ha modificado. No necesariamente tiene que ser para peor.
El cine, en sus comienzos era una diversión, después fue una liturgia. ¿Ha cambiado el cine o has cambiado tú? Todo ha cambiado mucho. El Coliseum es mi cine de referencia en la infancia. Era un lugar gigantesco con unos techos altísimos y unos acomodadores que «levitaban» sobre las alfombras garantizando el buen pase. No te tenías que preocupar, porque ya había allí una especie de monaguillo del templo que se encargaba de que se mantuviera respeto con lo que se estaba viendo. Tenía un tono sagrado, casi de misa dominical. Eso de pronto se transforma con la llegada del vídeo y con la caída de estos grandes templos que mueren, se fosilizan prácticamente y en las ciudades sólo quedan, de hecho, sus esqueletos. Llegaron los multisala que hicieron de los acomodadores unos chicos jóvenes con petos de azules y polos amarillos a los que no les interesaba nada lo que allí estaba sucediendo. Y todo ese carácter sagrado fue dando lugar a un tipo de relación con las películas muy distinto en el que la gente pasaba a comportarse en público como si estuviera en el salón de su casa. Eso cambia la relación con respecto a las películas, hasta llegar a hoy cuando, en efecto, puedes llegar a estar en el cuarto de baño mientras ves una película de Tarkosvky. Digamos que lo sagrado ha desaparecido completamente y se ha convertido en otra cosa, más directa, más íntima.
Tienes un buen pulsómetro de la cinefilia año tras año en las aulas. ¿Hay alguna tónica generalizada? En la era de la abundancia y del acceso fácil a cualquier tipo de contenido, sin embargo los referentes cinematográficos se han empobrecido. Mientras que la sociedad se ha vuelto opulenta desde el punto de vista de la accesibilidad que tenemos hacia las películas, toda esa enorme posibilidad de elección ha hecho que los referentes se vuelvan más pobres y más estrechos. La parte buena es que, cuando tocas las teclas adecuadas y hay afán de conocimiento, la posibilidad de acceder a los referentes resulta mucho más sencilla que nunca en la historia. Creo que vivimos una época de cierta ignorancia que sin embargo trae consigo una posibilidad total de conocimiento.
Cuando se estrenó [REC] hicieron encuestas y poca gente recordaba El proyecto de la bruja de Blair. ¿Encuentras este inconveniente a la hora de enseñar cine? ¿Cómo lo solucionas? La cultura se ha vuelto de usar y tirar. Todo es muy caduco. Permanece durante poco tiempo en la memoria. Es difícil, porque además mis asignaturas tienen por fuerza un discurso muy anacrónico. En realidad creo que la mejor herramienta para intentar sembrar algo permanente en el ánimo de mis alumnos consiste en el contagio de la pasión. No sé si lo consigo. Cualquier contenido memorizado tiende a olvidarse, pero la pasión por el conocimiento es más indeleble. Si lo lograra me sentiría feliz.
[Tweet «.@michihuerta «La palabra que define al cine español es ‘crisis’. Lo ha sido siempre.»»]
¿Son necesarios los remakes? Volver a territorios ya explorados en el ámbito de la narrativa ha sucedido con mucha frecuencia en todas las artes. Es verdad que en muchos casos ha sido para añadir matices nuevos, perspectivas diferentes… y hacer que todo evolucionara. Me da la impresión de que no es lo que ocurre con los remakes cinematográficos. En la mayoría de los casos resultan irrelevantes, intrascendentes. Como se practican en nuestros días creo que no son necesarios, pero podrían serlo desde otro tipo de apuestas creativas.
[Tweet «.@michihuerta «Me encantaría que hubiera una generación que entrara y refrescara nuestro cine»»]
¿Por qué están cerrando las salas? Porque no hay una conexión entre las películas y el público a través del mecanismo intermedio de la sala convencional. Las razones por las que esto sucede resultan muy complejas. Por supuesto el precio es un factor que conviene tener en cuenta, pero me temo que no es el único. En un instante en que las pantallas se van multiplicando, lo lógico es que la pantalla que ha ejercido tradicionalmente el monopolio se resienta y esté gravemente herida. No creo que vayan a desaparecer, pero van a reubicarse en un territorio mucho más minoritario que el que hemos conocido. Y creo que es inevitable.
Tienes un capítulo bastante «duro» hacia los críticos de cine. En tu opinión ¿se respeta el cine en España? Amablemente duro con los críticos, sobre todo sarcástico en el contexto de los festivales. Yo era uno de ellos y también me salí de la sala en una ocasión. Mis compañeros con mucha frecuencia se salían de las salas o se quedaban dormidos. Es lógico, por otra parte, dada la cantidad de trabajo que suponen los festivales. ¿Si se respeta el cine en España? Desde que el cine llega a España resulta sospechoso entre la clase burguesa, la Iglesia y otros poderes. Hay un primer momento de temor frente a las historias que se cuentan en la gran pantalla hasta llegar a nuestros días, en que puedes leer o escuchar en los medios de comunicación cómo se refieren a nuestros cineastas o actores como titiriteros o saltimbanquis con la mayor carga peyorativa que se puede. No creo que haya un gran respeto por el cine en nuestro país en general.
¿Qué opinas del cine español actual? Como diría Rodrigo Cortés ¿Qué es el cine español? La palabra que define al cine español es la palabra crisis. Lo ha sido siempre a lo largo de la historia y lo sigue siendo en el presente. Creo que es balbuceante, disperso, rico en ocasiones, maltratado en algunas, falto de autocrítica en muchas, condescendiente consigo mismo, acomodaticio… Me encantaría que hubiera una generación de verdad que entrara y refrescara por completo la sangre que circula por las venas de nuestro cine. Y creo que es una generación que existe y que está preparada para inyectar esa savia nueva.
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